POR: ANDRÉS BRAVO OCHOA
Para tener una visión más amplia
del tema a tratar en este artículo es necesario definir qué son las
denominadas “áreas grises” y su relación
con la ética. Bajo la premisa que la “ética va más allá de la ley”, es decir, donde concluye la ley empieza la
ética, se puede determinar un espacio denominado área gris. La ausencia, a
nivel ético, de un consenso entre lo correcto y lo incorrecto, pero siempre
dentro del marco de la ley, crea a la
hora de tomar decisiones este vacío o
área gris. Es por ello que a continuación, se plantearan ejemplos de áreas grises que pueden
presentarse ante dos de los actores principales de las descargas ilegales de
música por Internet: los portales de descarga de música y los usuarios de los
mismos.
Tomemos primero el caso de las empresas informáticas difusoras de música ilegal o portales de
descarga, para muchos, los principales causantes de esta problemática. El caso
más representativo y reciente es, sin duda alguna, el caso de Kit Dotcom y su
portal Megaupload. Megaupload funcionó desde 2005 hasta el 2011, consolidándose como el más grande portal de descargas gratuitas
en el mundo, conteniendo millones de archivos informáticos que violaban
flagrantemente el derecho de autor. Megaupload
fue una empresa que fue creada legalmente en Hong Kong y que, como era de
conocimiento público, pese a que su fin inicial era que sus usuarios compartan
archivos de su propia autoría, a largo plazo se convirtió en la principal
plataforma que atentaba contra los
derechos de autor, aprovechando vacíos
legales existentes. Estos vacíos se daban debido a que EEUU, hasta antes de sus
reformas antipiratería, no abarcaba a los servidores de descargas gratuitas
como culpables de dicho delito.
Esta situación se encuentra en un
área gris porque a pesar de que la empresa Megaupload se había establecido
legalmente y “respetaba” lo estipulado en la ley estadounidense, ya que al ser
un operador web no podía ser procesado por vacíos legales existentes, sus actividades
de igual forma violaban los derechos de autor causando 500 mil millones de
dólares en pérdidas para la industria musical, contando con el respaldo de más
de 150 millones de usuarios quienes avalaban dicho comportamiento. Es
decir, en la cuestión de descargar música pirata, no hay un consenso absoluto
sobre si este hecho está bien o mal, puesto que hay una gran contradicción
entre lo estipulado con la ley y lo que se realiza en la realidad.
Veamos ahora el caso de los
usuarios que descargan música de manera ilegal e nuestro país. Actualmente, el
Perú tiene en vigencia una ley muy rígida en cuanto a materia de propiedad
intelectual, que da penas de entre 4 y 8 años a los que la violen, sin embargo,
el Estado Peruano no tiene los recursos suficientes para poderla hacer valer a
toda cabalidad. Es por ello que la piratería de música en nuestro país es una
práctica común y socialmente aceptada, pese a estar fuera de la ley y a
sabiendas que se infringen derechos de autor.
Frente a esta situación también encontramos un área gris, debido a que
los usuarios pese que saben que no están actuando de acuerdo a la ley, tienden
a adoptar planteamientos éticos menos estrictos a la hora de juzgar
comportamientos cuestionables que ellos mismo no consideran ilegales como la
descarga de música por Internet. Dado que aunque la descarga de música implica
un comportamiento cuestionable, la decisión de descargar dependerá de la ética del
consumidor, sobre el que juzgará lo apropiado de dicho comportamiento. Los
consumidores que piensan que no hay nada malo
en descargar música pirata tienen
más probabilidades que la adquieran así
como también que consideren este tipo de adquisición ética.
En conclusión, como hemos podido
notar en los ejemplos anteriores, las áreas grises ocupan un espacio entre la
relación que mantienen la ley y la ética. Lo incorrecto puede carecer de normas
legales que lo definan como tal, aunque sea algo no ético, de la misma manera,
lo correcto no es necesariamente éticamente correcto porque lo dice la ley.

No hay comentarios:
Publicar un comentario