domingo, 9 de septiembre de 2012


INTRODUCCIÓN

POR: ANDRÉS BRAVO OCHOA

El Internet, sin duda, es un potente medio de comunicación  y de intercambio de información, así como el principal propulsor de la modernidad y de la globalización que el mundo goza en la actualidad. Sin embargo, todos estos beneficios tienen su contraparte en el gran aumento de violaciones a los derechos de autor  por medio de la piratería  que comenzaron a experimentar  las industrias culturales (cinematográfica, discográfica, etc)  a través del intercambio ilegal o no autorizado de archivos digitales y al desarrollo de nuevas y mejores formas de reproducción física de estos productos. De todas las industrias culturales, la música y el cine han sido las más perjudicadas ya que han generado mayores pérdidas debido a su tamaño y orientación masiva

En los últimos años se ha planteado una fuerte  legislación antipiratería en los países desarrollados como EEUU, Canadá y la Unión Europea, pese a ello las descargas de música por Internet es una práctica que se encuentra en constante crecimiento, ya que representa un 43% de los usuarios de Internet,  con un crecimiento de aproximadamente un punto porcentual por año.  Es decir, la piratería de música se está convirtiendo en una práctica común y socialmente aceptada entre los usuarios de Internet, pese a estar fuera de la ley y a sabiendas, o sospechando,  que  se infringen los derechos de autor. Algunas de las excusas que se suelen utilizar para justificar dicho acto son la generalización de esta práctica o la inaccesibilidad económica a la música legal.

Es por todo lo dicho anteriormente que en la medida que la descarga de música por Internet es ilegal, la decisión de descargarse música ilegalmente de Internet plantea al consumidor un dilema ético que afecta a la toma de decisiones.  Esto debido a que la descarga de música pirata implica un comportamiento cuestionable, la decisión de descarga  dependerá de la ética  del consumidor, sobre lo que considerará apropiado  de dicho comportamiento.  Es por ello  que el presente blog tiene como objetivo estudiar las actitudes de los consumidores hacia la piratería y analizar las percepciones morales/éticas de este comportamiento.

ANTECEDENTES

El inicio de la piratería musical en Internet como tal, de manera masiva, se podría remontar a fines de la década de los  noventa y comienzos del dos mil con la creación del formato MP3.  El MP3 produjo una integración real y definitiva entre la industria discográfica y la industria informática. Esta integración se consolidó con la masificación de la banda ancha y la aparición de la Web 2.0.  Fue en este momento cuando se dio un gran vuelco en la industria discográfica y los archivos de música comenzaron a circular en Internet en una escala nunca antes vista, estando al alcance de las grandes masas. Muchos internautas del mundo entero comenzaron a publicar, descargar e intercambiar entre sí archivos musicales a través de  herramientas que ayudaron a su divulgación desde las tecnologías streaming como el Youtube y MySpace, operadores de descarga como Ares, Kaaza, eMule, LimeWare y Megaupload, y buscadores como RedFerret.


En el año 2009 se dio el pico más alto de esta práctica entre los usuarios a nivel mundial, convirtiéndose en un problema real para la industria discográfica, afectando la producción, el consumo y la distribución de productos musicales.  Las cifras fueron aplastantes,  mientras que en el 2006 el mercado de la música en línea representó un importante 10% del total de mercado de música grabada, en el 2009 alcanzo la sorprendente cifra del 45%.  Además, a la actualidad, el número de obras musicales disponibles en línea asciende a cuatro millones y las descargas se han incrementado en un 89% aproximadamente hasta alcanzar la cifra de 795 millones.

En la actualidad, los países desarrollados, precisamente a los que la piratería ha golpeado más su industria musical, han implementado una legislación severa orientada a detener dicho problema (Ley SOPA) , el primer objetivo fue el cierre de Megaupload, uno de los más grandes servidores de descarga gratuita. Además, la piratería en algunos países  que ya tiene un alcance económico. En EEUU, por ejemplo, las violaciones de los derechos de autor en Internet cuestan unos 100 000 empleos y millones de pérdidas al año.  Sin embargo, dicha legislación no ha logrado disminuir en lo más mínimo las descargas libres de música por Internet, ni amedrentar a los usuarios a que paren de realizar estas prácticas, incrementándose cada día con mayor intensidad.

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